Carapelle es uno de los cinco sitios reales. El pueblo nace en 1774, dentro de la obra de saneamiento de esta parte del Tavoliere querida por Fernando IV de Borbón, que llevó a la fundación de otros cuatro burgos: junto con Carapelle son Orta Nova, Ordona, Stornara y Stornarella, y precisamente de aquel origen común viene el nombre con el que se los sigue llamando a todos juntos. El pueblo se alza a orillas del río que lleva su propio nombre, en medio del llano, y linda al norte con Foggia. No es un sitio antiguo y no finge serlo: nació para hacer producir una tierra que antes no rendía, y ése sigue siendo su oficio — hortalizas, y sobre todo tomate, luego trigo, vino y alcachofas.
Municipio, sin embargo, lo ha sido mucho después. Hasta el primero de febrero de 1958 Carapelle era una pedanía de Orta Nova; aquel día obtuvo la autonomía administrativa, y desde entonces esa fecha es el día del municipio. El crecimiento de verdad llegó en los años ochenta, con un auge de habitantes y de actividades debido a dos razones muy concretas: la cercanía de Foggia y casas que costaban menos. El calendario del pueblo se ha hecho en consecuencia, entre cosas de tierra y cosas de fuego: a comienzos de septiembre está la fiesta del grano arso, reconocida como fiesta de calidad; el primer domingo de octubre la fiesta de la patrona, la Beata Virgen del Rosario; el último sábado de octubre la fiesta de la castaña; y el 7 de diciembre la hoguera de la Inmaculada.