En Alessano derribaron la catedral para hacer una más grande, y cuando la terminaron ya no eran una diócesis. La antigua catedral románica había sido construida entre 1150 y 1200, y durante toda la primera mitad del siglo dieciocho se la había ido remendando sin parar; en 1755 el obispo Dionisio Latomo Massa decidió rehacerla de nuevo, y el proyecto del arquitecto local Felice De Palma preveía derribarlo todo salvo el campanario. Las obras duraron más de ochenta años: la iglesia se reabrió sólo en 1845. Entretanto, el 28 de junio de 1818, la diócesis de Alessano había sido suprimida y agregada a la de Ugento, y la nueva iglesia nació ya rebajada a colegiata. La fachada, neoclásica, ha quedado incompleta. Dentro, entre los altares barrocos, está el Tobías y el ángel de Paolo Finoglio, uno de los nombres conocidos de la escuela caravaggesca.
Antes de aquello Alessano había sido la ciudad más importante del Capo di Leuca: sede episcopal desde el tiempo de los normandos, y bajo los angevinos capital de un condado que comprendía Arigliano, Caprarica del Capo, Giuliano di Lecce, Miggiano, Montesardo, Patù, Presicce, Ruggiano, San Dana y Specchia. La mejor temporada fue la de los siglos quince y dieciséis, cuando la ciudad se hizo centro de comercio y atrajo familias de ricos mercaderes venecianos y una pequeña comunidad judía, que tenía su propia sinagoga en la calle que todavía se llama via della Giudecca; en torno a la corte ducal floreció también un movimiento literario, y de aquel tiempo son los palacios renacentistas del centro. El nombre viene probablemente del griego Alexis con el sufijo de pertenencia; la tradición quiere en cambio que fundara la ciudad el emperador bizantino Alejo I Comneno, pero no hay documento que lo confirme.