Hasta el siglo dieciocho toda esta tierra se llamaba Rodogallo, nombre griego que significa «lugar de las rosas bellas», y más tarde se distinguió en Rodogallo magno y Rodogallo parvo. Los monjes basilianos estuvieron aquí mucho tiempo, y a ellos se deben la abadía de San Mauro y la iglesia de San Salvatore. El pueblo de hoy, en cambio, nació en 1715 alrededor de la iglesia de San Nicola, de origen basiliano y reconstruida en 1640 por Domenico Musurù: fueron campesinos pobres quienes, autorizados por los grandes propietarios, levantaron algunas casas dispersas a cambio de la custodia y del cultivo del terreno. A lo largo del siglo Rodogallo tomó el nombre del santo titular de la iglesia y pasó a ser San Nicola, luego Villa San Nicola durante casi todo el siglo diecinueve; y cuando por fin llegó el municipio, el nombre se había convertido en Sannicola, todo junto, por un error.
La autonomía los habitantes la habían pedido en 1830, porque de Gallipoli, de la que eran una aldea, los separaba demasiado camino. La solicitud fue rechazada, mientras que la otra aldea gallipolina, Villa Picciotti — hoy Alezio — obtuvo su municipio ya en 1854. Hicieron falta otras dos instancias, en 1899 y en 1905, y la ley del cinco de abril de 1908. Pero a la hora de trazar los límites, los administradores de Gallipoli exigieron que una franja finísima de costa quedara fuera del municipio nuevo: perder el impuesto sobre la pesca de aquel trecho de mar habría costado demasiado. Así Sannicola comprende gran parte de Lido Conchiglie y no tiene salida directa al mar. Del pasado bizantino quedan la iglesita de San Mauro, de sillares de toba, de tres naves y enteramente pintada al fresco, y San Salvatore, nombrada por primera vez en 1310: hoy está englobada en las ruinas de un cortijo del siglo diecinueve, usada como depósito y como vertedero y saqueada de sus piedras.