En esta catedral de un pueblo de Basilicata fue coronado un rey de Nápoles. Ocurrió en 1383: Luis de Anjou reclamaba el trono, pero la capital estaba en manos de su rival, y la corona se le puso aquí, en Tricarico, en un pueblo de colina. Nunca entró en Nápoles, y murió poco después sin haber visto su ciudad.
Qué ver
La iglesia se construyó en el siglo once por voluntad de Roberto Guiscardo, con las donaciones de un sobrino suyo; una sede episcopal en Tricarico, sin embargo, está documentada ya desde 968, así que una catedral probablemente había antes. La planta era románica y todavía se lee, pero lo que se ve hoy es un interior de finales del siglo dieciocho.
Las transformaciones fueron tres, todas queridas por los obispos: dos en el siglo diecisiete, la segunda tras la peste que vació el pueblo, y una en el dieciocho, encomendada a operarios napolitanos con un ingeniero real y un arquitecto. Son ellos los que dieron a la catedral el aspecto actual, con el aparato decorativo y las capillas abiertas a los lados.
La visita
La catedral está en el centro de Tricarico, en la plaza principal, a una hora en coche de Matera y de Potenza; entrada libre, con horarios ligados a los oficios, así que mejor llegar por la mañana o a última hora de la tarde. Media hora.
El consejo de la redacción
Quédese un minuto en mitad de la nave y piense en aquella ceremonia: un príncipe francés coronado rey de Nápoles en un pueblo del interior lucano, ante quienes habían logrado subir hasta aquí. Las coronas se ponían donde se podía, y la historia de los grandes reinos pasa por sitios como este más a menudo de lo que se cree.
