El ayuntamiento de Tolve ocupa un convento franciscano. Los conventuales de San Francisco empezaron a construirlo en 1583, ladera arriba y separado del pueblo, para doce frailes; las leyes napoleónicas lo cerraron en 1809 y desde entonces el edificio ha cambiado varias veces de inquilino: durante mucho tiempo fue sede de la Archicofradía del Glorioso San Rocco y hoy alberga las oficinas municipales. El claustro cuadrangular, con el pozo en el centro y los arcos sostenidos por columnas, sigue donde estaba.
Qué ver
El convento era ante todo una explotación agrícola. Dos salas amplias servían para transformar la leche, la cocina estaba coronada por una chimenea imponente y por el horno, y luego venían el dormitorio, el refectorio y la despensa; debajo corría una cisterna alimentada por un manantial que brotaba ladera arriba, la misma agua que llenaba el pozo del centro del claustro. El inventario dice el resto: 80 casas altas y bajas, 200 hectáreas de tierras, 75 bovinos, 1300 ovejas, dos mulas y una yegua, una tahona de sangre para moler el grano, un molino de aceite en el caserío y una botica.
La iglesia tiene una sola nave y seis hornacinas con frescos que guardan pinturas de los siglos XVII y XVIII, robadas en 1996 y recuperadas en 1998. Dos lienzos son de Pietro Antonio Ferro, de Tricarico: una Virgen Inmaculada con el Niño y santos obispos y, en el tercer altar de la derecha, la Virgen con el Niño y los santos Francisco y Eligio, pintada en 1621 y restaurada en 2017. Detrás del altar, el ábside plano conserva tres tablas de un retablo desmembrado atribuido al mismo Ferro, una Anunciación, un San Francisco y un San Antonio de Padua, y debajo un Martirio de San Esteban. En el coro hay un órgano de tubos, y la balaustrada de la tribuna lleva nueve lienzos del siglo XVIII atribuidos al napolitano Lorenzo De Caro.
La visita
El terremoto de 1980 dañó gravemente la iglesia y el convento; la restauración terminó en los años noventa. En 2017 la iglesia volvió a cerrarse al culto por obras, así que comprueben antes de salir si ha vuelto a abrir. El claustro, en cambio, forma parte del edificio que alberga el ayuntamiento: conviene ajustarse al horario de las oficinas.
El consejo de la redacción
Levanten la vista hacia la tribuna antes de mirar los altares: los nueve lienzos del siglo XVIII de su balaustrada, santas franciscanas y santas mártires, son lo más fácil de perderse en esta iglesia, porque solo se ven desde abajo.
