La vieja basílica de Marsico ya no bastaba, y en 1131 el conde y el obispo de la ciudad decidieron construir una nueva, dedicada a la Virgen y a san Jorge mártir, que era el primer patrón del pueblo. Tenía tres naves y el frente revestido de pequeñas losas cuadradas de mármol.
Qué ver
El campanario se añadió en 1293, y en su base hay una inscripción que recuerda quién lo quiso y atribuye la obra a un maestro llamado Silvestro. Es una torre con aguja, elevada un piso en los siglos siguientes, y junto con la cúpula sobre la nave y el crucero da al conjunto el perfil que se ve subiendo desde el valle.
El resto es el resultado de reparaciones continuas: en el siglo diecisiete el terremoto y la carestía dejaron a la ciudad de rodillas, y las obras en la catedral y en el palacio episcopal siguieron durante décadas. Quedan el sepulcro de los obispos, restaurado en el siglo dieciséis, y una cátedra de piedra esculpida en el diecisiete.
La visita
La concatedral está en el centro histórico de Marsico Nuovo, dentro del parque nacional del Apenino lucano, a una hora en coche de Potenza; entrada libre con horarios ligados a los oficios. Media hora.
El consejo de la redacción
Busque las inscripciones: una recuerda la fundación, la otra la construcción de la torre con el nombre del maestro que la hizo. En la edad media era normal escribir en la piedra quién había pagado y quién había trabajado, y es la única lista de créditos que nos ha llegado de aquellas obras. Leerlas es la manera más rápida de devolver un nombre a quien construyó.
