En el arco triunfal hay una fecha grabada, 1523, que volvió a leerse solo durante los trabajos de restauración: no es la de la fundación, porque la iglesia de Sant'Antonio se levantó en 1423, sino la de la reconstrucción posterior al terremoto del siglo XV. A partir de ahí el edificio siguió encajando golpes. En 1528, durante el asedio de Melfi que la memoria local llama la Pascua de sangre, el ejército de Odet de Foix lo dañó gravemente; resistió los terremotos de 1731 y de 1752; el de 1851, que puso de rodillas a media ciudad, lo golpeó en serio, y de la restauración emprendida tras aquel desastre viene el aspecto que tiene hoy.
Qué ver
Dentro conviven románico y gótico, y en los muros quedan frescos de la época. Hay dos piezas que merece la pena buscar: una talla de madera de san Antonio con el Niño, pintada en oro, y un lienzo de Carlo Sellitto con las Ánimas del Purgatorio.
A las restauraciones se debe también el hallazgo de dos arcos góticos, recuperados bajo reformas más tardías; es el triunfal el que lleva la fecha de 1523. Conviene recordar que hasta el título de la iglesia es una decisión tardía: la dedicación a san Antonio se impone entre los siglos XVII y XVIII, cuando el edificio tenía ya más de dos siglos.
La visita
Conviene mirar por orden cronológico y no por tamaño: primero los arcos góticos y la fecha grabada, luego los frescos y al final la talla y el lienzo de Sellitto. Quien llegue aquí después del castillo y de la catedral reconocerá la misma secuencia que marca toda Melfi, hecha de terremotos, asedios y obras reabiertas; aquí, eso sí, se lee en unas pocas decenas de metros cuadrados, sin intermediarios.
El consejo de la redacción
Pon en fila las dos cifras, 1423 en el papel y 1523 en la piedra: cien años exactos separan la construcción de la reconstrucción. Es la medida más honesta de cuántas veces, al pie del Vulture, hubo que empezar de cero.
