El nombre tiene menos de ochenta años. Hasta los años cincuenta la cavidad se llamaba grotta Saracena, por los corsarios que recorrían esta costa y la usaban como fondeadero y refugio; luego un veraneante mandó una postal de la cala con las palabras Arco Magno escritas encima. La postal circuló, el bautizo improvisado cuajó y ese es el nombre que hoy figura en los mapas. El pueblo queda 110 metros más arriba, sobre un cortado frente a la isla de Dino; debajo, el mar ha perforado la roca y ha dejado un arco de unos veinte metros de alto que cierra una playa de guijarros de pocos pasos.
Qué ver
El arco lo es todo. Desde el sendero parece un portal abierto en la caliza; desde la cala encuadra el mar abierto como una ventana, y la luz que entra por el hueco cambia el lugar de hora en hora: al mediodía se lee el fondo piedra a piedra, a última hora de la tarde el interior se va a la sombra mientras fuera el agua sigue encendida. La playa que queda detrás del arco es diminuta, guijarros y roca, y se llena enseguida.
El resto de la costa compensa el paseo aunque no se baje. Algo más al norte se abre el Arco di Enea, un segundo arco menor que la leyenda local señala como desembarco de las naves troyanas, asomado a la caletta del Monaco; delante está el islote del Scorzone, una miniatura de la isla de Dino. En el promontorio de enfrente resiste la torre Crawford, puesto de vigía fechado en 1400 y bautizado por el escritor estadounidense Francis Marion Crawford, que vivió en ella al cambiar el siglo XIX por el XX y sacó de esta costa un relato de vampiros que en el pueblo todavía se cuenta.
La visita
Solo se llega a pie, y la bajada es la parte seria del día. Dos senderos salen del pueblo: el del sur arranca en la playa de Marinella con una escalera y sigue por el monte bajo, el del norte baja por el lado del Arco di Enea. Unos veinte minutos de terreno irregular, con tramos señalizados por desprendimientos: calzado cerrado, nada de chanclas. En verano una ordenanza municipal regula el acceso, con personal en el sitio de 8 a 20, entrada de 3 euros y estancia muy limitada en la playita; sombrillas, hamacas y comida se quedan fuera, y pasar en barca por debajo del arco está prohibido. El tramo Arcomagno-Grande Canale Marinella tuvo la Bandera Azul en 2026, el octavo año seguido.
El consejo de la redacción
Nosotros vamos a la apertura, a las ocho: una hora después la cola del sendero es larga y los pocos minutos permitidos abajo se van esperando. Si la cola ya está formada, déjenlo y suban al mirador del pueblo: al atardecer se ven de una vez Calabria, Basilicata y Campania, con la isla de Dino y la torre debajo. Después se baja a cenar al puerto.





