Bajo esta iglesia está la Neápolis griega y romana, y no es una forma de hablar: se baja desde el claustro y se camina por el macellum, el mercado cubierto de la época imperial, con las tiendas, el horno, la lavandería y el tesoro público, a diez metros bajo la via dei Tribunali, en el punto exacto donde estaba el ágora. Encima, los franciscanos llegados en tiempos de san Francisco y Carlos I de Anjou, que desde 1270 pagó la reconstrucción en gótico: el ábside con el deambulatorio y las capillas radiales es de arquitectos franceses y es el único de su género en Italia. Aquí Boccaccio, en 1334, vio a Fiammetta en misa el sábado santo y se enamoró de ella; aquí fue ordenado sacerdote san Luis de Tolosa, el hijo del rey que renunció al trono por el hábito.
Qué ver
La nave única, de ochenta metros, con techo de cerchas, despojada en el siglo veinte de los añadidos barrocos y otra vez gótica; al fondo, el ábside francés con las nueve capillas radiales, lo más bello. En el transepto las tumbas angevinas, Carlos de Durazzo y Roberto de Artois, y la de Catalina de Austria de Tino di Camaino, con las cariátides que sostienen el arca. Quedan barrocos, a propósito, la gran capilla de Sant'Antonio y la capilla Cacace de Cosimo Fanzago, con los mármoles taraceados y las estatuas de Andrea Bolgi, discípulo de Bernini, y la fachada de 1742 de Ferdinando Sanfelice, que sin embargo conservó las puertas de madera del siglo catorce. El San Luis de Simone Martini y las tablas de Colantonio, pintados para esta iglesia, están en Capodimonte.
Luego el conjunto: el claustro, la sala capitular con los frescos de las Virtudes y la Sala Sixto V, donde se reunía el parlamento del Reino, con el techo pintado; el museo de la Opera en tres plantas, con los hallazgos de las excavaciones y la historia del barrio; y las excavaciones, abiertas desde 1992 tras veinticinco años de trabajo, el único trozo grande de ciudad antigua visible en el centro histórico, con la calle de basalto y las tiendas intactas, inundadas de vez en cuando por el agua freática.
La visita
La basílica está en la piazza San Gaetano, en la via dei Tribunali, donde empieza San Gregorio Armeno; la entrada a la iglesia es libre, con horarios de iglesia, mientras que excavaciones, claustro, salas y museo tienen una entrada única y horarios propios, por norma todos los días. Hora y media para todo; las excavaciones solas, media hora. Bajo tierra hace fresco incluso en agosto.
El consejo de la redacción
Haga primero las excavaciones y luego la iglesia: al salir del macellum y subir a la nave gótica se entiende que en Nápoles las ciudades están una sobre otra, y que el centro no se ha movido ni un metro en veinticinco siglos. Luego, en la iglesia, busque la tumba de Catalina de Austria y mire las caras de las cariátides: son los primeros retratos del gótico napolitano, y están vivos.
