Tomate —fiascone de la península sorrentina o San Marzano—, mozzarella de búfala o fiordilatte, albahaca, aceite, sal, cortados en rodajas y alternados en el plato: rojo, blanco y verde como la bandera italiana. Algunos añaden anchoas u orégano, pero la receta base se ha mantenido siempre igual.
El nombre viene de Capri, pero ningún documento fija cuándo ni por quién fue inventada: la tradición la vincula a la cocina napolitana y la imagina nacida como plato de verano, ligero y rápido, en las casas o restaurantes de la isla. Las leyendas sobre su origen son muchas, pero ninguna tiene una fuente segura.
Con los años se ha convertido en uno de los platos italianos más conocidos del mundo, lo bastante simple para que la calidad de los ingredientes —un buen tomate, una buena mozzarella— marque toda la diferencia.
