Harina de trigo blando tipo 0, agua, manteca de cerdo pura, aceite de oliva virgen extra, masa madre natural, malta y sal: nada más entra en la masa de la coppia ferrarese, un pan bajo con un nudo blando en el centro del que salen cuatro cuernos finos y crujientes.
Los primeros rastros se remontan a un estatuto de 1287, que ordenaba a los panaderos hacer un pan bien cocido, de peso preciso, que no se hundiera al cocerse. En 1536 un pan «retorcido y vuelto a retorcer» apareció en un banquete de los Este; en 1694 el historiador Antonio Frizzi elogió su refinamiento y a los panaderos capaces de crearlo.
El sello de la Indicación Geográfica Protegida, que limita la producción a Ferrara y su provincia, llegó en 2001; en 2004 nació el Consorcio para la protección del pan típico ferrarés, que fija ingredientes, proporciones y cocción en su reglamento.

