El castillo de Montegibbio está en la pedanía del mismo nombre, en las colinas de Sassuolo. Se construyó en 920 y lo usaron al principio los canónigos de la catedral de Parma para defenderse de los ataques de los húngaros. Pasó luego a Bonifacio de Canossa y a su hija Matilde, y después a los Della Rosa, señores de Sassuolo. En 1325 lo destruyó el gibelino mantuano Francesco Bonaccolsi, y al año siguiente los Della Rosa lo reconstruyeron; en 1375 se cedió a los Este y en 1499 a los Pio di Savoia.
Qué ver
El patio tiene forma de elipse irregular, y a su alrededor se reconocen los distintos cuerpos del conjunto: la casa parroquial con el campanario, la iglesia de San Pietro Martire, el palacio de los marqueses y la torre del castillo. Hay además un palomar y la casa de servicio, usada como henil y almacén; al fondo se abre un huerto.
En la entrada está el edificio que hoy alberga la vinagrería municipal de Sassuolo, y a la izquierda el cementerio de Montegibbio.
La visita
Desde 1971 el castillo es propiedad del Ayuntamiento de Sassuolo. Conviene comprobar aperturas, visitas y actos en la web del castillo o del Ayuntamiento.
El consejo de la redacción
En 1501 el castillo fue destruido por un terremoto ligado a la Salsa di Montegibbio, el volcán de lodo de la zona, y quedó abandonado más de un siglo: no se reconstruyó hasta después de 1636, cuando el feudo pasó a los Boschetti de Módena, y lo reformaron los Borsari de Finale Emilia, propietarios desde 1851.


