La cueva Polesini se encuentra en el término de Tivoli, cerca del río Aniene y no lejos del Ponte Lucano. La descubrió en 1953 el arqueólogo Antonio Mario Radmilli, que le dio el nombre en honor del marqués Francesco Polesini de Parenzo, en Istria.
Qué ver
Los hallazgos han permitido establecer que la cueva estuvo habitada hace entre doce y diez mil años, a finales del Paleolítico. Las excavaciones sacaron a la luz muchos fragmentos de huesos de animales, sobre todo de ciervos y jabalíes, restos humanos de unos catorce individuos y objetos grabados con figuras de animales.
Precisamente estos grabados se consideran importantes manifestaciones del arte paleolítico: la cueva es uno de los sitios que documentan el arte más antiguo del Lacio.
La visita
Las fuentes consultadas no indican si la cueva está abierta al público ni cómo llegar: conviene comprobarlo antes de ir.
El consejo de la redacción
Los grabados paleolíticos de la cueva se exponen en una sección dedicada del Museo Nacional Prehistórico Etnográfico Luigi Pigorini, en el barrio del EUR de Roma. El relato de las excavaciones está en el libro del propio Radmilli, «Gli scavi nella grotta Polesini a Ponte Lucano di Tivoli e la più antica arte nel Lazio», de 1974.


