La parroquial de Camogli está levantada sobre un escollo: según las fuentes locales se alzó en el siglo XII en un islote pegado al puerto pesquero, y uno de los costados del edificio sigue dando al agua, detrás de las casas altas y de colores del pueblo. Las ampliaciones del siglo XVI y de las primeras décadas del XIX cambiaron su forma; el arzobispo de Génova Luigi Lambruschini la consagró en 1826, monseñor Placido Maria Tadini volvió a consagrarla en 1847 y en noviembre de 1988 Juan Pablo II le concedió el título de basílica menor.
Qué ver
Dentro hay tres naves barrocas revestidas de estucos dorados y mármoles policromados, con lámparas de cristal y un baptisterio forrado con los mismos mármoles: después de la fachada sobria todo llega de golpe. En la bóveda están los frescos de finales del siglo XIX de Nicolò Barabino y Francesco Semino. El altar mayor es obra del escultor Andrea Casareggio y acoge la Assunta, talla barroca en madera del camoglés Francesco Maria Schiaffino; el coro de madera es del siglo XVIII y en la sacristía se guarda un Descendimiento de Luca Cambiaso.
Las capillas piden una vuelta lenta. A la derecha, la Virgen del Rosario con santo Domingo y santa Catalina, otra vez de Schiaffino, y el altar de mármol de san Próspero, de 1788, que custodia un relicario del siglo XVI. A la izquierda, el retablo de la Pesca milagrosa de Bernardo Castello, una Virgen con el Niño de Domenico Fiasella, un San Erasmo de Giuseppe Badaracco y un san Antonio de Padua de Guido Galletti, el mismo escultor que modeló el Cristo de los abismos hundido frente a la costa. En las tres hornacinas de la fachada están desde 1970 los santos Próspero y Fortunato con la Virgen del Boschetto.
La visita
La entrada está en via dell'Isola, al final del casco viejo, encima del puerto: desde la estación se baja a pie en pocos minutos y la parte baja de Camogli solo se recorre caminando. Es una parroquia en activo, del vicariato de Recco-Uscio-Camogli, así que los horarios siguen a las funciones y las horas alrededor de la misa son las más seguras para encontrarla abierta.
El consejo de la redacción
Miradla primero desde fuera, desde el muelle: desde ahí se entiende que se apoya en el escollo, con el muro casi a ras del agua, algo que dentro se pierde del todo. Luego entrad y buscad el san Antonio de Galletti: ver el mismo día esta talla y el Cristo del fondo marino, salidos de las mismas manos, es la mejor manera de pasar por Camogli.
