En la noche del 16 de diciembre de 2011 una tormenta se llevó la linterna del faro de Camogli: desapareció en el mar, perdida. No era la primera vez que las olas destrozaban esta pequeña torre plantada en la cabeza del dique exterior, y como las otras veces volvió a funcionar. Es el destino de una luz colocada justo donde el mar golpea más fuerte.
Qué ver
La primera luz del puerto era poco más que un poste metálico con una lámpara encima. La actual data de 1950: un cilindro de hormigón blanco, bajo, de poco más de metro y medio, con balcón y linterna, en el extremo del dique exterior. La linterna es blanca y la cúpula gris metálico; el foco está a 11 metros sobre el nivel del mar y emite un destello blanco cada 3 segundos, visible hasta 9 millas náuticas, algo más de 17 kilómetros.
Es un faro en servicio, no un monumento jubilado: alimentado con energía solar, totalmente automatizado y gestionado por la Marina Militar italiana, que lo registra con la clave 1671 E.F. Quien llega por mar ve su destello antes de distinguir las casas altas del pueblo.
La visita
Se llega a pie en pocos minutos desde el centro, caminando por el dique que cierra el puerto: la obra se terminó en 1624, en tiempos de la República de Génova. No hay horarios ni entrada, y la torre no se visita por dentro; la gracia del paseo está en llegar al final y darse la vuelta. Con viento fuerte el dique recibe la rociada y puede cerrarse: en ese caso, no insistas.
El consejo de la redacción
Nosotros vamos al atardecer, cuando las barcas regresan y la luz empieza a destellar cada 3 segundos: desde la punta se ve toda la hilera de casas pintadas y, detrás, el monte de Portofino. Llevad una chaqueta incluso en verano, allí el viento no perdona.
