El patrón de Pigna es el arcángel Miguel, festejado el 29 de septiembre en la iglesia a él dedicada.
Cada año el pueblo recuerda, con una gran comida de raviolis aderezados solo con queso pecorino, la legendaria victoria de sus habitantes, que rechazaron un asedio sarraceno derramando sobre los invasores el aceite hirviendo que quedaba en el pueblo.