Este edificio era la caballeriza del castillo. Se alzaba en el filo del cerro, en el extremo opuesto al cuerpo principal del fortín, y se construyó con toda probabilidad junto con él; luego, entre el siglo quince y el dieciséis, las reformas lo convirtieron en el oratorio de la cofradía de los Disciplinanti.
Qué ver
La compañía era una de las más antiguas de la zona, quizá constituida ya en el siglo trece, y era solo masculina. En las procesiones penitenciales los cofrades cerraban el cortejo, de dos en dos en una larga columna, con el sayo blanco y el capirote cónico calado sobre la cara, perforado a la altura de los ojos.
El nombre viene del instrumento que usaban: la disciplina, un haz de tiras metálicas unidas por una cadenilla con el que se golpeaban los hombros. La fecha más antigua referida a este oratorio es 1573, anotada en el libro de cuentas junto a la donación de un terreno. En la visita apostólica de 1585 el inspector escribió que el tejado era indecentísimo y lluvioso, y que el suelo era de tierra y estaba sin acabar.
La visita
El oratorio está en el paraje de San Michele, en Giustenice, en el interior de Pietra Ligure; la cofradía se disolvió en los años sesenta del siglo veinte y con ella desaparecieron casi todos los papeles. Un cuarto de hora.
El consejo de la redacción
Vaya a la parroquial de San Michele, aquí al lado, y busque en la nave oeste un jirón de fresco del siglo quince: representa a un cofrade en oración, con la túnica y la disciplina al lado. Es la única cara que queda de una compañía que duró quizá siete siglos y acabó cuando ya había televisión.
