La devoción cuenta que en 1722, donde hoy se levanta la iglesia, la Virgen se apareció a una muchacha muda y que la muchacha recuperó el habla. El relato se ha transmitido solo de viva voz, sin papeles de archivo, y desde hace tres siglos sostiene un santuario que en Bardino Vecchio se sigue considerando cosa de familia. El edificio que se ve es dieciochesco en su planta, pero el siglo XIX lo retocó varias veces y cambió en parte sus rasgos originales.
Qué ver
El interior corre sobre tres naves. A la cabecera de la derecha está el altar con el grupo de tallas que veneran los fieles: varias estatuas de autor desconocido, que algunas fuentes acercan al círculo del escultor savonés Antonio Brilla. Se colocaron en 1822, para el centenario de la aparición.
Lo que más llama la atención es la colección de exvotos, dejados por favores recibidos y hechos en su mayoría de joyas de oro. No están encerrados en una vitrina como piezas de excavación: el día de la fiesta anual se colocan sobre la estatua de la Virgen, que para la ocasión se cubre de anillos, cadenas y pendientes llevados por las familias del lugar.
La visita
El santuario está en Bardino Vecchio, aldea de Tovo San Giacomo, a lo largo de la carretera provincial 4 que une Pietra Ligure con Magliolo. Se alza a media ladera, entre viñedos y casas dispersas, a pocos minutos en coche desde la costa. Fuera del horario de los oficios puede estar cerrado: conviene preguntar en la parroquia o informarse en el ayuntamiento antes de subir.
El consejo de la redacción
Recomendamos venir el día de la fiesta, cuando el oro vuelve a la estatua y la iglesia se llena: es el único momento en que la colección de exvotos se lee por lo que es, un archivo de historias familiares más que un conjunto de objetos. Los demás días merece la pena seguir por la provincial hacia Magliolo; la carretera se mantiene alta sobre los viñedos y el paisaje cambia por completo en pocos kilómetros.
