Los vecinos la llaman il Cupolone, y el apodo acierta: la iglesia prepositural de San Giovanni Battista, en la piazza Italia, tiene planta dodecagonal, de doce lados, cerrada por una cúpula gallonada de 50 metros de altura. No es la de los constructores: la cubierta original se vino abajo con el terremoto de 1887 y se rehízo con criterios antisísmicos. La quisieron los Doria, la familia principesca que gobernó Loano de 1505 a 1737; la obra empezó el 21 de febrero de 1633 y terminó el 28 de marzo de 1638, mientras que la consagración llegó mucho después, el 17 de septiembre de 1662. Arriba, sobre la linterna, está la estatua de bronce del patrón.
Qué ver
El interior es una pequeña pinacoteca genovesa del siglo XVII. En la primera capilla de la derecha están la Santa Bárbara de Luciano Borzone, firmada en 1642, el San Sebastián de Orazio De Ferrari de 1639 y una Crucifixión, otra vez de Borzone. Detrás del altar mayor destaca el Nacimiento del Bautista de Giovanni Andrea Ansaldo, pintado en 1625: el lienzo que explica el título de la iglesia.
La capilla de la izquierda guarda una Virgen con san Antonio Abad y Pablo Ermitaño, también de De Ferrari, y la Decapitación de san Juan Bautista de Giovanni Domenico Cappellini. Repartidos por el edificio quedan la Caída de Saulo de Domenico Fiasella, llamado il Sarzana, un Beso de Judas de autor desconocido y el San Francisco Javier bautizando a los indios de Giuseppe Badaracco. El baptisterio conserva dos estatuas dedicadas al bautismo de Cristo. El campanario, en cambio, no pertenece a esta iglesia: es la torre gótica de la parroquial anterior, demolida a principios del siglo XVII, que quedó adosada al oratorio de Nostra Signora del Rosario y luego se recreció con el cuerpo de campanas, donde suenan seis campanas en mi3.
La visita
La piazza Italia es el centro de Loano, a pocos minutos del paseo marítimo y de la estación: la iglesia se encuentra sin buscarla. Es parroquia viva y sede del vicariato de la diócesis de Albenga-Imperia, así que los horarios son los de los oficios; entre misas se entra con discreción. Espere un espacio único, sin naves laterales: el dodecágono lo reúne todo bajo la cúpula y la luz cae desde arriba, lo que hace que los lienzos se lean peor en los días grises.
El consejo de la redacción
Colóquese en el centro de la sala antes de mirar los cuadros: desde ahí se cuentan los doce lados y se entiende por qué la reconstrucción posterior al terremoto eligió los gallones. Después nosotros salimos siempre a buscar el campanario, apartado junto al oratorio del Rosario: es la pieza más antigua de la manzana y la más fácil de pasar por alto. En verano la plaza se anima al atardecer y la fachada queda iluminada.
