🌋 Naturaleza y vistas

cascata della Donnaiola

📍 Quiliano, Liguria · 46/100

El salto no se anuncia. El sendero remonta el torrente Danè por el bosque, el valle se estrecha y en un momento dado una pared de roca corta el paso: la cascada aparece por una grieta, seis o siete metros de agua que caen en una poza. Estamos por encima de Quiliano, en el interior de Savona, dentro del territorio de la aldea de Montagna. El nombre viene de una leyenda que aquí conoce todo el mundo: Usanna, una muchacha de Viarasca — el antiguo nombre de Montagna — se subió a un peñasco bajo el molino de la Danea para volver a ver a su Pellegrino, al que llevaban encadenado al castillo de Pomo por haberse negado a pagar los tributos al señor; se asomó demasiado y cayó, pero de la roca brotó un chorro de agua que formó un lago y la salvó.

Qué ver

La cascada es el último acto: se sale a un claro y ahí está, con la poza debajo, en el único punto donde el bosque se abre. El salto es de seis o siete metros y en primavera no tiene nada que ver con el final de agosto.

Lo demás se ve andando. El Danè baja del valle de Montagna y el sendero lo cruza varias veces, de una orilla a otra, entre pequeños saltos y pozas: son esas pozas las que hacen subir a la gente del lugar en los días de calor. Quedan dos puentes, el Ponte della Ratta, de piedra y abandonado hace tiempo, y algo más adelante el Ponte della Faia, donde a la derecha arranca el sendero que sube a la aldea de Montagna. El último tramo va por la orilla izquierda.

La visita

Se sale del caserío de Mulini: 2,8 km de sendero y 120 metros de desnivel en total, una hora de camino o poco más a paso normal. No hay entradas ni cancelas, es un camino público y se anda cuando uno quiere. Los vados, eso sí, son frecuentes y las piedras mojadas resbalan: hace falta calzado con suela seria, no sandalias de playa. Después de lluvias fuertes el último tramo se hace duro.

El consejo de la redacción

Aconsejamos ir en primavera o a los pocos días de una lluvia. Con poca agua el salto se reduce a un velo que resbala por la roca y la poza de abajo se queda en un charco cualquiera: esa es la diferencia entre una buena excursión y un paseo por el bosque. Y no vayáis directos a la cascada: parad en las pozas del recorrido, que son menos hondas, más templadas y casi siempre están vacías. Si lleváis un bocadillo, el claro frente al salto es el sitio, porque es el único espacio abierto de todo el itinerario.

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