El patrono de Gallarate es san Cristóbal, festejado el 25 de julio: entre los edificios religiosos más destacados de la ciudad sobresalen la basílica de Santa Maria Assunta, la iglesia de los Santos Nazaro y Celso y la del obispo san Eusebio.
Durante la dominación napoleónica, Gallarate participó en la revolución industrial, y en el periodo de la Restauración fue escenario de debates románticos preparatorios de las luchas del Risorgimento, cuando en la ciudad vivían los farmacéuticos Giuseppe y Pompeo Castelli, titulares de una antigua farmacia a la que la tradición vincula el escenario de una célebre novela. Gradualmente la ciudad se centró cada vez más en su papel industrial, hasta el punto de ser conocida a principios del siglo XX como «la ciudad de las cien chimeneas»: hoy quedan rastros de ello en las numerosas naves de estilo modernista, a menudo abandonadas o reconvertidas, y en poblados obreros como el Villaggio Bellora, convertidos en auténticos barrios de la ciudad. El sector textil, antaño predominante, ha dejado hoy paso a un papel creciente de Gallarate como centro terciario y comercial, favorecido por la cercanía al aeropuerto de Malpensa, aprovechada también con motivo de la Expo 2015 de Milán.