La basílica de San Giuseppe da Copertino se alza en Osimo detrás de la piazza Boccolino, la plaza principal del centro, y guarda el cuerpo del santo, patrón de la ciudad y protector de los estudiantes. En origen había aquí una pequeña iglesia de la Magdalena, atendida por los franciscanos. San Francisco vino a Osimo dos veces, y tras su muerte los vecinos decidieron construir una iglesia nueva con convento: se consagró el 7 de mayo de 1234 y se le dedicó a él. El 9 de julio de 1657 llegó al convento José de Cupertino, que pasó allí sus últimos años en completo aislamiento y murió el 18 de septiembre de 1663. Tras la beatificación, en 1753, los frailes mandaron rehacer el edificio al arquitecto Andrea Vici, en formas barrocas. José fue proclamado santo en 1767, y la iglesia, ya puesta bajo su nombre, se consagró el 27 de mayo de 1781; en 1796 el papa Pío VI la elevó a basílica.
Qué ver
La fachada del siglo XVIII quedó inacabada, en estado tosco; de la iglesia medieval quedan parte del paramento exterior y sobre todo el ábside. El interior, de una sola nave con capillas laterales, tiene el aspecto del siglo XVIII. En el segundo altar de la izquierda está la gran Virgen entronizada con el Niño y santos de Antonio Solario, un óleo sobre tabla terminado en 1505; en el primero una Crucifixión de Francesco Solimena; en el transepto derecho un retablo de Mattia Preti con la visión de san Antonio de Padua.
La cúpula, el cascarón del ábside y la contrafachada los pintó al fresco en los años treinta del siglo XX el pintor napolitano Gaetano Bocchetti. En la sacristía, que conserva casi por entero las líneas medievales, la bóveda tiene frescos del siglo XIV con los cuatro evangelistas. El cuerpo del santo está en la cripta, construida en 1963, en una urna de bronce y cristal.
La visita
Se visitan también las estancias del santo, conservadas en su estado original: los tres cuartitos que lo alojaron y el oratorio donde cada día celebraba la misa. Están abiertas en el horario del santuario, que conviene comprobar con los frailes antes de ir.
El consejo de la redacción
En el retablo de Antonio Solario buscad dos cosas. La primera es el joven soldado arrodillado a la derecha: algunos reconocen en él los rasgos de Boccolino da Guzzone, a quien está dedicada la plaza. La segunda es el paisaje del fondo, donde se reconocen el monte Vettore y la propia Osimo.






