En Agnone la llaman el duomo, aunque nunca fue catedral. La iglesia de Sant'Emidio marca la entrada del casco antiguo, en Largo Micca, donde desemboca el corso Vittorio Emanuele; se levantó fuera de las murallas y más tarde quedó dentro del recinto de la Porta Maggiore, hoy desaparecida. Las primeras noticias son de 1096 y traen consigo un detalle poco amable: para construirla se desmanteló el caserío de las «Civitelle».
La advocación a san Emidio, obispo de Ascoli y protector contra los terremotos, ha hecho pensar en una fundación promovida por los mercaderes de Ascoli Piceno: hipótesis extendida, no certeza. Los terremotos, en cambio, son seguros. En el siglo XIII la iglesia había ganado una segunda nave menor, y así siguió hasta los seísmos del siglo XVIII y sobre todo el de 1805, que obligó a reparaciones, cambios interiores y al cegamiento de las ventanas góticas laterales, sustituidas por ventanales más amplios.
Qué ver
La fachada del siglo XIV es la pieza mayor, y arrastra una cuestión de atribución todavía abierta. El gran portal gótico, con un óculo encima y, en lo alto, una pequeña hornacina con la estatuilla votiva del santo, muestra abocinado de columnas salomónicas, motivos de espina de pez y puntas de diamante caladas, capiteles de palmeta de acanto y un león rampante apoyado en una ménsula con cabeza de telamón. Son los modos de Francesco Petrini, el escultor de Lanciano que firmó los portales de Santa Maria Maggiore y Sant'Agostino y, en Molise, la fachada de la catedral de Larino; por el Agnus Dei más flojo situado bajo la clave del gablete, alguien ha propuesto en cambio a Rogerio da Fregene, activo en Vasto. El rosetón es enorme y repite la punta de diamante calada de los talleres de Lanciano; las columnillas salomónicas que sostenían su marco se han perdido. Junto al portal, una cruz estacional se apoya en una columna octogonal cuya base es un capitel del siglo XIV invertido.
Dentro hay dos naves: la mayor y la navecilla barroca, unidas por un gran arco apuntado angevino. Los altares laterales son tabernáculos de madera tallada y dorada de escuela de las Marcas; la escultura lleva firmas conocidas, de Giovanni Duprè y su hija Amalia a Giulio Monteverde, e incluye una estatua del siglo XV de san Emidio que sostiene en la mano la maqueta de Agnone.
El consejo de la redacción
Desde la navecilla barroca se pasa a la Biblioteca Emidiana, fundada en 1897: su primer núcleo fueron los 700 volúmenes donados por un sacerdote del lugar, y después llegaron obras raras. Una última nota: en 1995 Juan Pablo II se detuvo en esta iglesia, llegado a Agnone por la fundición de campanas Marinelli.
