⛪ Iglesias y santuarios

chiesa di San Marco Evangelista

📍 Agnone, Molise · 41/100

Sobre el portal de piedra blanca, dentro del arco de medio punto, hay un león alado esculpido en relieve. No es un adorno cualquiera: es la firma de quienes colocaron la primera piedra. La iglesia madre de Agnone la empezaron los venecianos en el siglo XI y se consagró al patrón de la Serenísima; el león siguió allí mientras todo lo demás cambiaba.

El edificio ocupa el punto más oriental de la ciudad antigua, en el espolón rocoso de Largo Carlo Alberto di Savoia, una colina que cae a plomo sobre el valle; nació a la vez que el barrio de San Marco, al norte del caserío. Ampliada en el siglo siguiente, la iglesia aparece citada en documentos en 1114. En el siglo XV se convirtió en arciprestazgo real, confiado a sacerdotes ancianos y meritorios. Después llegó el barroco, que rehízo el interior de arriba abajo, y el terremoto de 1805, que arrasó buena parte del Molise y obligó a restaurar la fachada. Un último apunte de archivo: hasta 1884 esta era la única iglesia de Agnone con pila bautismal, y solo el crecimiento de la población llevó a dotar también a las demás.

Qué ver

La planta es un cuadrilátero irregular y la fachada queda casi aplastada por el campanario de torre, rematado por una cúpula de cebolla de escuela napolitana. De la fase románica queda el portal, con la luneta antaño pintada al fresco. Dentro: nave única sin crucero, capillas laterales profundas para los altares, techo de casetones de gusto barroco veneciano con decoración policromada y una hilera de semicolumnas embutidas que terminan en capiteles corintios. El altar mayor está más allá de tres arcos gótico-venecianos, bajo un lienzo del siglo XVII con san Marcos escribiendo el Evangelio.

Los altares laterales cuentan la ciudad mejor que cualquier guía. El de santa Ana conserva un exvoto pintado en el siglo XIX en recuerdo del terremoto de 1805, que llegó en la noche del 26 de julio, fiesta de la santa. Junto a la puerta menor está la reliquia de santa Teodora, copatrona de Agnone con san Cristanziano; el altar de la Virgen del Rosario es barroco sin reservas, con flores, hojas y querubines que aclaman; el del Sagrado Corazón, de construcción reciente, guarda las tallas de madera de san Marcos y san Rafael. Las esculturas más antiguas, en cambio, son del siglo XIV: un san Nicolás y una Virgen con el Niño.

El consejo de la redacción

Mire el muro exterior antes de entrar. La restauración dirigida por Silverio Giovannucci para la Superintendencia dejó a la vista los estratos del edificio: placas medievales tapiadas en el frente, arcos ojivales en la zona absidal, mampostería de piedra local dispuesta en hiladas irregulares. Es la manera más rápida de entender que aquí no hay una iglesia, sino cuatro o cinco superpuestas. Y desde el borde de la explanada, el punto más alto y expuesto del casco antiguo, el valle se abre de golpe.

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