La iglesia de la cofradía de San Juan Bautista Decapitado está en via Roma. La compañía nació en Borgo San Dalmazzo a finales del siglo dieciséis y fue aprobada por bula pontificia el 7 de diciembre de 1604; al principio tenía su sede en la cripta de la iglesia de San Dalmazzo. Su cometido era el que el título deja entender: asistir a los condenados a muerte hasta la ejecución. En 1680 el rector comunicó la intención de construir un oratorio propio, más cerca del lugar de los suplicios, y el obispo de Mondovì concedió la licencia el 19 de mayo de ese mismo año.
Qué ver
La construcción tuvo dimensiones contenidas y pronto se quedó corta: hacia 1730 hizo falta una ampliación, mientras que el campanario se levantó entre 1750 y 1751. A comienzos del siglo dieciocho el altar original fue sustituido por uno nuevo, enmarcado por un precioso telón tardobarroco de mármoles policromos lombardos. Las balaustradas pertenecen a la misma época: cada barrera presenta ocho balaustres tardobarrocos y cuatro pilastras, unidos por base y cornisa finamente molduradas y taraceadas, en caliza compacta lombarda con incrustaciones de mármol oróbico. Sobre el altar está la pieza más importante, un cuadro con la decapitación de san Juan Bautista, fechado en 1580 y atribuido al saviglianés Giovanni Angelo Dolce.
La visita
No es una iglesia de visita libre: abre el 24 de junio para la fiesta del santo y, el resto del año, solo con reserva. Quien pase por Borgo San Dalmazzo fuera de esa fecha haga de todos modos una parada ante la fachada y luego unos pasos hasta la abadía de San Dalmazzo, que queda a pocos minutos: la cripta en la que la cofradía se reunía antes de tener sede propia está allí abajo, y las dos historias se sostienen juntas.
El consejo de la redacción
Conviene recordar para qué existía esta compañía, porque es la razón de que el oratorio esté donde está. Los cofrades acompañaban a quien iba a ser ajusticiado, se quedaban a su lado hasta el final y después recogían el cuerpo: construyeron su iglesia cerca del lugar de las ejecuciones para no tener que llegar desde lejos. El cuadro del altar, con la cabeza cortada del Bautista, no es un asunto elegido por gusto de lo macabro. Era su oficio, escrito encima del altar.
