El eremitorio de Belmonte, o eremitorio de Busca, es un antiguo monasterio situado a 836 metros de altitud, en una altura al pie del Monte Pagliano. En el siglo trece había allí una capilla aneja a un monasterio femenino: las monjas eran cartujas, en el siglo quince el conjunto pasó a las dominicas y en el diecisiete estas lo cedieron a los camaldulenses, que lo renovaron y levantaron una iglesia barroca con estucos de Domenico Beltramelli y pinturas de Dallamano.
Qué ver
El edificio residencial tiene planta en herradura y encierra al suroeste un jardín con un monumental cedro del Atlas. La entrada principal se abre en la fachada noreste, precedida por una escalinata protegida por un pórtico de tres tramos. Dentro hay numerosas pinturas; destacan algunas bóvedas de Francesco Gonin con temas alegóricos ligados a las guerras de independencia, encargadas por Stanislao Grimaldi del Poggetto. Flanquean la zona residencial la vieja iglesia del siglo trece, profundamente transformada, y lo que queda de la iglesia barroca, alcanzada por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y hoy en ruinas.
La visita
Se llega desde Busca por una carretera estrecha de unos cinco kilómetros, o a pie por los senderos que unen el centro y el Monte Pagliano. Hay que decir que el eremitorio no suele ser visitable: abre al público solo en ocasiones especiales, por ejemplo durante las Jornadas de primavera del FAI, así que conviene informarse antes de subir.
El consejo de la redacción
La colina tuvo una vida civil además de la religiosa: a comienzos del siglo diecinueve sirvió para las mediciones geodésicas dirigidas por el barón de Zach. Tras la supresión de las órdenes monásticas y el periodo napoleónico la propiedad pasó a nobles locales y después a los Grimaldi, que convirtieron el edificio principal en residencia; en la posguerra llegó a la parroquia de los Santos Pedro y Pablo de Carmagnola, que la usa todavía para sus actividades.
