El Ponte Vecchio de Dronero, que todos llaman puente del Diablo, se construyó en 1428 sobre el torrente Maira para facilitar el acceso al pueblo y al valle a quien llegaba desde la llanura de Cuneo. Es un puente almenado de grandes arcadas desiguales, y se ha convertido en la imagen con que Dronero se presenta: aparece en reportajes fotográficos y televisivos como símbolo de la ciudad.
Qué ver
El arco mayor tiene una luz de unos 27 metros y una anchura de unos 6, y desde dieciocho metros sobre la lámina de agua salva también dos grandes canales de riego, la Comella y la Presidenta. Las almenas son gibelinas, de cola de golondrina, y recorren todo el pretil: no son, sin embargo, el aspecto original del puente, sino una reposición decimonónica. Sobre el pilar del arco menor, del lado del pueblo, se apoyaba un puente levadizo; el gozne de hierro sobre el que giraba se encontró bajo el firme. El levadizo se suprimió en 1810, cuando se ensanchó el paso de entrada y se rehicieron las almenas.
La visita
En el archivo municipal de Dronero se conserva un documento que merece una visita aparte: el pergamino original del recibo de setecientos florines expedido por un tal magister Antonius, que firma magister pontis lapidum Dranerii, maestro del puente de piedra de Dronero. El recibo se entregó a Bernardo de Butinonis y a Domenico Poynta, síndicos de la comunidad de Dronero, por la construcción y las obras conexas. Es raro tener el nombre del constructor de un puente medieval, y más raro aún tener la prueba de que se le pagó.
El consejo de la redacción
El nombre es el que les toca a muchos puentes medievales: cuando una obra parecía demasiado audaz para manos humanas, se atribuía al Diablo, por lo general a cambio de la primera alma que la cruzara. En Dronero la leyenda circula en varias versiones y ninguna hay que tomarla al pie de la letra; lo verdadero es el salto de veintisiete metros hecho con la técnica del siglo XV. Mírelo desde abajo, desde la orilla del Maira, y no solo desde arriba: desde ahí se ven el impulso del arco y la diferencia de tamaño entre los tramos, que desde el tablero no se percibe.
