El Museo Mallé está en via IV Novembre, en Dronero, en la casa que había sido de la familia de Luigi Mallè. Nacido en Turín en 1920 de padres dronereses, Mallè fue historiador del arte, docente universitario y director de museos importantes en Turín; en paralelo coleccionaba, con una curiosidad amplísima. En su testamento dejó la casa al Ayuntamiento de Dronero para que allí se instalara su colección, y el museo abrió en 1995.
Qué ver
La colección va del siglo XVI al XX y es heterogénea por decisión. En la planta baja hay telas de finales del XVI y una estatua de madera policromada de la escuela trentina de Stefano Lamberti; del XVII, la Alegoría del Ángel de la guarda de Charles Dauphin y una serie de obras flamencas y holandesas. La sala del XVIII expone a Giovanni Battista Crosato, Francesco De Mura y Giovan Domenico Molinari, además de las estampas rococó de Johann Wolfgang Baumgartner; la del XIX a los paisajistas de finales de siglo, y la última sala a los pintores del XX.
La visita
La planta alta está dedicada a la vida de Mallè, y aquí los números cuentan mejor que cualquier adjetivo qué clase de coleccionista era: cuarenta y dos muebles y enseres, cincuenta y nueve cerámicas llegadas de China y Japón pero también de Francia y Gran Bretaña, 129 pinturas y dibujos realizados entre principios del XVII y mediados del XX, 204 fotografías, ocho relojes del XIX, treinta y ocho estampas entre 1750 y 1890, quince trabajos en vidrio. Y además mayólicas, juguetes, discos de ópera, un salón de la segunda mitad del XIX y un comedor de estilo neorrenacentista.
El consejo de la redacción
No es un museo municipal construido sobre un proyecto, es una casa privada que se ha quedado en su sitio. Las habitaciones no se vaciaron y se volvieron a montar: el salón y el comedor se visitan como habitaciones, no como vitrinas, y por eso el Mallè merece el desvío más que ciertos museos con mejores colecciones. El museo trabaja mucho con las escuelas, y la didáctica es una de las actividades que más cuida.
