La villa Vacchetta es una residencia modernista de Caraglio, proyectada en 1910 por el arquitecto Vacchetta como vivienda propia. El dato cuenta más de lo que parece: un profesional que dibuja la casa para sí mismo no tiene que contentar a ningún cliente, y lo que sale dice qué pensaba de verdad de la arquitectura de su tiempo.
Qué ver
El edificio está hecho de varios cuerpos que se compenetran entre sí. El volumen principal tiene dos plantas; sobre él se injerta un ala de tres, y ese desnivel es el gesto que sostiene toda la composición. Hacia la calle, la fachada del cuerpo principal culmina en una torrecilla, dentro de la cual se enmarca un gran ventanal elíptico rematado por acróteras. La entrada principal está en una planta realzada y la precede un soportal cubierto, al que se sube por dos escalerillas dispuestas en ángulo recto entre sí: una mira hacia la cancela de acceso, la otra hacia el parque privado en el que la villa está inmersa.
La visita
La decoración es lo que hace entender el estilo. Los motivos florales están por todas partes: en la fachada aparecen como decoraciones en litocemento, un material que el modernismo usó mucho porque daba a coste razonable lo que en piedra habría sido prohibitivo; y vuelven en las barandillas de hierro forjado, cuyo dibujo es abiertamente Liberty, sin rodeos.
El consejo de la redacción
Caraglio a principios del siglo XX no era un pueblo cualquiera: la seda le había dejado cuatro hilanderías, un torcedor y una burguesía capaz de permitirse un arquitecto. En ese contexto hay que mirar la villa Vacchetta, y conviene ponerla al lado de la villa Griselli de Caluso, de 1926: dos villas modernistas a poca distancia una de otra, en una zona donde el modernismo no es de casa, construidas ambas por quienes iban a habitarlas. Una nota práctica: la villa está dentro de un parque privado, así que se observa desde fuera, y el mejor punto es la carretera, desde donde se lee la relación entre la torrecilla y el resto de la casa.
