Este palacio esperó cuarenta años antes de tener un municipio que alojar. Se construyó a mediados de los años veinte, según el proyecto de Giovanni Giordano, cuando Acquedolci era un pueblo recién nacido en la costa después del desprendimiento que había golpeado a San Fratello, en la montaña. Se convirtió en sede municipal solo en 1969, cuando el pueblo obtuvo la autonomía.
Qué ver
El alzado es ecléctico, con una logia y un ventanal de tres luces, y mira a los palacios del Renacimiento tardío: un edificio de los años veinte disfrazado de siglo dieciséis, como se hacían entonces. Está en el centro de piazza Vittorio Emanuele III, un gran espacio abierto con en medio la fuente circular de los delfines, estilizados según el gusto de la época.
En el cimero está el pájaro Gaipa con el lema SPERO, que retoma el símbolo de los Gravina, la familia que en el siglo dieciocho gobernaba el feudo de San Fratello y Acquedolci. Un pueblo nacido hacía poco tomó el emblema de los viejos barones y se lo puso en la fachada.
La visita
El palacio es la sede del municipio de Acquedolci, en la costa tirrena de la provincia de Mesina; se entra en horario de oficinas, mientras que la plaza y la fuente se ven siempre. Un cuarto de hora.
El consejo de la redacción
Lea ese lema teniendo presente quién lo leía. SPERO, espero, en boca de una familia de barones era una fórmula heráldica como tantas. En la fachada del ayuntamiento de un pueblo fundado por gente que había perdido la casa por un desprendimiento y había tenido que recomenzar a la orilla del mar, la misma palabra dice otra cosa.
