Qué ver
El edificio tiene una sola nave y una entrada lateral abierta en el lado sur, donde una piedra vista lleva grabada la fecha 1652. Dentro se conservan estucos de finales del siglo XVIII y altares de madera, entre los que destaca la máquina lígnea del altar mayor, tallada en nogal por fray Felice y fray Serafino de Acireale. Entre las obras pictóricas están la Asunción de María con los santos Buenaventura de Bagnoregio y Francisco de Asís, realizada en 1794 por Fedele da San Biagio, y el lienzo del sacerdote Giovanni Russo que representa a la Virgen entregando el Niño a san Félix de Cantalicio junto a santa Clara, san Antonio de Padua, el beato Lorenzo de Brindis y el beato Bernardo de Corleone. En la nave se guardan también una pintura con el Éxtasis de san Francisco, un sagrario de madera del Santísimo Sacramento de 1715 obra de un capuchino anónimo, un políptico del siglo XVIII sobre lienzo con la Virgen, san Juan, dos ángeles y Dios Padre, y un Crucifijo de madera tallada de la primera mitad del siglo XVIII. La sacristía, usada como capilla cementerial para eclesiásticos y laicos, alberga un armario taraceado del siglo XVIII y un frontal de cuero con el Crucifijo. En la segunda planta, gestionados por la biblioteca municipal, se conservan doce incunables y textos del siglo XVI que pertenecieron al convento.
La visita
En concesión a la archidiócesis de Mesina-Lipari-Santa Lucia del Mela, la iglesia queda dentro del perímetro del cementerio de la ciudad, construido en 1872 en los terrenos que antes ocupaban los huertos del convento. El edificio se usa para las celebraciones litúrgicas y acoge los enterramientos de sacerdotes y notables locales.
El consejo de la redacción
Antes de entrar, busca en la fachada meridional la piedra con la fecha 1652 grabada: es el testimonio material más antiguo que puedes ver en el exterior del edificio.
