El patrono de Camporeale es san Antonio de Padua, al que los camporealeses son muy devotos: festejado solemnemente el 13 de junio, se le considera protector de los huérfanos y en general de los niños, pero también de los enfermos y los panaderos. Su fiesta se celebra con una procesión acompañada por la banda musical por las calles del pueblo; tras la Santa Misa, niños y adultos se reúnen en el Baglio de Camporeale para fraternizar comiendo pasta y lentejas.
En el castillo ya existía una iglesia construida por los jesuitas, pero al volverse insuficiente y peligrosa para la creciente población, se trasladó en 1832 a un local más amplio, dedicado precisamente a san Antonio de Padua. Entre 1862 y 1881, el arcipreste padre Giuseppe D'Alessandro se ocupó de construir la actual iglesia madre, de estilo neoclásico y tres naves, con la colaboración de la población: pintada al fresco en 1954, fue restaurada recientemente tras los daños sufridos en el terremoto de 1968. El Baglio, corazón palpitante de la antigua economía local, era un gigantesco complejo de almacenes, establos, viviendas y talleres artesanales, cuyos ingresos servían también a la actividad caritativa en favor de los más necesitados: Camporeale es hoy conocida como la ciudad del vino y de la madera.