En la segunda mitad del siglo XIX los propietarios quisieron un segundo piso y, para subir, cubrieron con una escalera nueva el tramo de pietra lumachella que llevaba a la planta noble; el patio cuadrado con su pozo, centro de la casa desde el principio, quedó en buena parte ocupado. El palacio que da a la piazza del Duomo de Cefalù conserva aquella intervención y, con ella, cuatro siglos de familias que se lo fueron pasando.
Qué ver
El núcleo original es de los siglos XV y XVI y se debe a la familia Burragato. En el XVI los Ruffino lo ampliaron absorbiendo casas contiguas, práctica habitual en los cascos antiguos sicilianos, donde los palacios nobiliarios crecían comprando al vecino. Al principio el edificio se limitaba a la planta noble y se organizaba en torno al gran patio cuadrado con pozo, al que servía la escalera de pietra lumachella, una caliza llena de conchas fósiles que la luz rasante saca a la vista una por una.
En la fachada queda el portal de toba del siglo XIX, añadido al recrecer la casa. En el zaguán del patio han vuelto a la luz frescos del siglo XVI, recuperados en obras recientes: son el testimonio más directo de cómo estaba decorado el edificio antes de las reformas. La lista de propietarios está en el nombre: a finales del siglo XVIII el palacio pasó a Casimira Martino Valdina, baronesa de Rocca e Valdina, esposa de Luigi Atenasio Battifora e Traverso, barón de Montededero; por herencia fue a su hija Giuseppina Atenasio y, por testamento, a Giovanna Cerami Atenasio De Spucches, casada con Girolamo Maranto, profesor y alcalde de Cefalù. Los herederos Maranto siguen siendo sus dueños.
La visita
Es una casa particular: no hay taquilla ni horarios, y lo que se ve es la fachada de la plaza, con su portal del siglo XIX. Conviene mirarla desde el atrio de la catedral, elevado unos escalones, que da la mejor vista de todo el frente. Bastan diez minutos, dentro de la visita a la catedral normanda que Roger II empezó en 1131, cuyos mosaicos del ábside hicieron artesanos bizantinos en 1145 y que desde 2015 forma parte del sitio UNESCO de la Palermo árabe-normanda. La plaza es peatonal y se llega a pie desde cualquier punto del casco antiguo.
El consejo de la redacción
Recomendamos llegar a la piazza del Duomo temprano, antes de que las mesas de los bares ocupen el espacio: la luz entra rasante en las fachadas y se leen uno a uno los sillares del portal de toba. Si el portón está abierto, desde el zaguán se ve el patio; pregunten con educación antes de entrar, porque ahí vive gente. Para profundizar, el censo de bienes culturales de Cefalù que A. Tullio publicó en 1989 sigue siendo la referencia sobre este palacio y sobre los demás de la plaza.
