Qué ver
De las estructuras originales se conserva in situ el muro de cerramiento a lo largo de la via Rotari y la via Santa Margherita, que en el tramo meridional reutiliza porciones de las murallas urbanas de época romana y altomedieval. El grueso de los bienes artísticos y lapidarios se custodia en los Musei Civici. Entre las obras destaca el gran fresco renacentista del ábside, ejecutado entre 1502 y 1504 por Giovanni Angelo Sacchi y Alberto Ferrari da Grado: arrancado en el momento de la demolición de 1907, pasó al Philadelphia Museum of Art y no volvió hasta 1997. En las colecciones municipales figuran además relieves románicos del siglo XII y varias inscripciones de mármol de época longobarda dedicadas a las abadesas del monasterio, entre ellas la losa de la primera mitad del siglo VIII a nombre de Cunicperga, hija del rey Cuniperto y nieta del fundador Pertarito.
La visita
El edificio religioso ya no existe, tras una historia larga y accidentada: el relevo de las franciscanas de San Damiano en 1242, la supresión de 1782, la cesión al Pio Luogo Pertusati y el uso de la nave como almacén desde 1813. Aparte de mirar los paramentos exteriores desde la calle, los relieves, las inscripciones y la pintura absidal solo se ven entrando en las salas de los Musei Civici.
El consejo de la redacción
Para entender del todo la historia de este conjunto desaparecido, une al recorrido por los Musei Civici, donde se admira el fresco absidal recuperado de Estados Unidos, un paseo exterior entre la via Rotari y la via Santa Margherita para localizar la fábrica romana y altomedieval embebida en el cerramiento.
