El patrono de Fiesole es san Rómulo, festejado el 6 de julio en la catedral que lleva su nombre. La ciudad se alza sobre una doble colina que domina los valles del Arno y del Mugnone, a unos seis kilómetros de Florencia, y se extiende sobre otras colinas vecinas, llegando a tocar el Arno en las pedanías de Girone, Compiobbi y Anchetta.
Fue precisamente el crecimiento de la influencia económica y política de Florencia, sobre todo durante la dominación longobarda, lo que marcó el declive progresivo de Fiesole; una legendaria destrucción de la ciudad por los florentinos, tradicionalmente fechada en 1010, se considera hoy testimonio implícito de cuánto se había alargado ya entonces la sombra de Florencia sobre la pequeña ciudad de la colina. Fiesole conserva sin embargo un patrimonio arqueológico de gran valor: cerca de la plaza Mino se encuentra la entrada al teatro romano, perfectamente conservado, junto a los restos de una necrópolis, termas romanas y otros edificios del bajo imperio. El teatro alberga hoy la temporada musical y teatral de verano conocida como Estate Fiesolana, con un rico cartel de música clásica y ópera.