La iglesia de San Floriano es la parroquial de Lizzana, pedanía de Rovereto, y una de las iglesias matrices más antiguas de la diócesis de Trento: la primera mención en los documentos es de 1196, pero parece que ya en el siglo V existía un edificio de culto. La recuerdan el testamento de Guglielmo da Castelbarco, de 1319, y en 1470 el arcipreste Leonardo Contarini, que enumera las iglesias nacidas de esta iglesia matriz en Rovereto y en la Vallarsa. En el siglo XVII se elevó y se alargó, y entre 1669 y 1672 tuvo un nuevo altar mayor. Tras la ocupación napoleónica, renunciando a reconstruirla por los costes demasiado altos, entre 1811 y 1814 se amplió con un crucero y un nuevo presbiterio.
Qué ver
La fachada es neoclásica, con un gran portal adintelado rematado por un pequeño frontón que recuerda al de lo alto. A los lados del portal quedan dos frescos, el Juicio Final y San Cristóbal: la fachada se pintó en la primera mitad del siglo XVI. El campanario se alza retranqueado a la izquierda, con el cuerpo de campanas abierto por cuatro vanos y, debajo, el reloj.
El interior es de una nave, dividida en cuatro tramos, con pequeñas capillas laterales. En el primer tramo, cerca de la entrada, están la tribuna del coro y la pila bautismal original.
La visita
Conviene comprobar los horarios de apertura y de misas con la parroquia de Lizzana.
El consejo de la redacción
Las restauraciones de comienzos de los años dos mil, al rehacer los enlucidos exteriores, descubrieron huellas de la primera fábrica, como antiguas ventanas de un solo vano cegadas después. De esta iglesia matriz dependía también San Marco de Rovereto, que no se separó de ella hasta 1582.

