Qué ver
El parque presenta una variedad geológica excepcional que se remonta a un periodo comprendido entre 230 y 90 millones de años. Las paredes de dolomía estratificada superan el kilómetro de espesor y desembocan en las cumbres de la Tofana di Rozes y del Cristallo, mientras que las calizas grises alcanzan los 3.244 metros de altitud en la Tofana di Mezzo. El karst, muy extendido, ha modelado bajo la meseta de Fosses redes subterráneas de hasta mil metros de profundidad y ha abierto curiosos agujeros en la roca como el Bus de Tofana y el Bus de r'Ancona. En el plano hidrológico, la garganta de Fanes ofrece uno de los espectáculos más imponentes, con el torrente Fanes que salva tres saltos sucesivos de 50 metros cada uno. Los torrentes Travenanzes y Felizón corren por desfiladeros profundos excavados en la roca, cruzados por pasos históricos como el Ponte Alto y el Ponte dei Cadorini. La cubierta vegetal incluye bosques de abeto rojo en Ra Stua y Antruilles, junto a pinos cembros, alerces y pinos negros en altura. Entre la fauna censada figuran unos 1.500 rebecos, íbices alpinos reintroducidos a comienzos de los años dos mil, águilas reales, quebrantahuesos y el pico tridáctilo.
La visita
El territorio cuenta con dos centros de visitantes, diecinueve refugios y restaurantes, y una red de senderos de más de 300 kilómetros que incluye ocho vías ferratas. El curso principal de la cuenca es el torrente Boite, que recorre 42 kilómetros antes de desembocar en el Piave. Pequeños glaciares situados entre los 2.800 y los 3.200 metros siguen alimentando la red hidrográfica incluso en los periodos de sequía.
El consejo de la redacción
El periodo entre mayo y julio es el mejor momento para ver manantiales, cascadas y torrentes con el mayor caudal, cuando al deshielo se suman las lluvias de primavera.
