No se hizo para ser bonito. Cuando se fundó reinaba una gran incertidumbre sobre qué plantas habían usado realmente los médicos de la Antigüedad: los errores y los fraudes eran frecuentes, y hacían gravísimo daño a la salud de los enfermos. Francesco Bonafede, que en la universidad ocupaba la cátedra de Lectura de los Simples, pidió un huerto medicinal que permitiera aprender a reconocer las plantas auténticas y a distinguirlas de las falsificaciones; en 1545 un decreto del senado de la República de Venecia aprobó su constitución y las obras empezaron enseguida. El primer nombre fue Jardín de los Simples, porque así se llamaban los medicamentos que venían de la naturaleza.
Qué ver
El muro, y la razón por la que es redondo. Las plantas eran raras y los medicamentos que de ellas se sacaban costaban mucho, de modo que el huerto sufría robos nocturnos con gran frecuencia, pese a las penas severas previstas por la ley. Para defenderlo se construyó un cercado circular, que todavía se ve y que es la razón de que este sea el huerto cercado por antonomasia. El primer guardián hizo introducir mil ochocientas plantas medicinales.
La visita
La planta más vieja es un palmito plantado en 1585, que está en un invernadero octogonal propio junto a la puerta norte, en el sector de las medicinales; sus tallos llegan a doce metros. Todos la llaman la palmera de Goethe: el poeta la observó en 1786, y de aquella observación nació la intuición que dejaría escrita en su ensayo sobre la metamorfosis de las plantas. Alrededor hay otros árboles históricos, entre ellos un plátano oriental, un cedro del Himalaya y un ginkgo.
El consejo de la redacción
Lean las etiquetas. Cada planta del huerto lleva una con el nombre científico, la familia, las iniciales de quien la describió primero y, sobre todo, el año en que fue plantada aquí: lo que permite atravesar el jardín como una cronología en lugar de como un catálogo. Y tengan presente el juicio con que la UNESCO lo inscribió en el patrimonio de la humanidad: que el huerto de Padua está en el origen de todos los jardines botánicos del mundo, y que por él pasaron intercambios decisivos para la botánica, la medicina, la química, la ecología y la farmacia.
