El teatro mayor de Padua nació como empresa privada: lo encargó una sociedad de nobles paduanos que quería una sala propia, y se inauguró en 1751 con un melodrama de Metastasio. Se llamaba Teatro Nuevo y de la Nobleza, y el nombre del compositor que lleva hoy se le dio mucho más tarde, cuando la sala fue rehecha.
Qué ver
El exterior se reordenó a mediados del siglo diecinueve según un diseño de Giuseppe Jappelli, el arquitecto que dejó a Padua el café Pedrocchi. El interior, en cambio, es de 1884, obra del arquitecto milanés que había proyectado el teatro de la Ópera de Roma: patio de butacas, órdenes de palcos y la bóveda con la Danza de las Horas, pintada y después rehecha por un segundo artista.
La reapertura, con el nombre nuevo, se acompañó de músicas escritas por un compositor paduano. Hoy el teatro es la sede operativa del teatro público del Véneto y acoge el último año de la academia teatral de la ciudad: es un edificio que se visita mejor como espectador, porque la sala se entiende cuando está llena y con las luces bajas.
La visita
El teatro está en via dei Livello, en la esquina con corso Milano, a diez minutos a pie del Santo y del Pedrocchi; se entra con el billete de los espectáculos, mientras que las visitas guiadas a la sala son ocasionales y hay que buscarlas en la cartelera. Dos horas para una función.
El consejo de la redacción
Rodee el edificio por el costado del bulevar y mire hacia arriba: hay tres grandes ventanas apuntadas, abiertas para dar luz al escenario. Nadie las vio durante dos siglos, porque tenían casas adosadas; reaparecieron en 1958, cuando se demolieron para abrir la calle. Un edificio puede esconder su propia cara más hermosa.
