El barrio se llama Sheshi, que en arbëreshë significa plaza: en el siglo XV allí estaba el pueblo de los primeros refugiados albaneses llegados al Vulture, y fueron ellos quienes excavaron las primeras grutas en la roca. Cuando el caserío se trasladó a las dos colinas de toba donde hoy se levanta Barile, a 664 metros, las cavidades siguieron en uso y cambiaron de oficio: de viviendas pasaron a bodegas. Hoy son 131, una junto a otra a lo largo de la ladera, y el ayuntamiento las protege como parque urbano.
Qué ver
No es un museo. Algunas bodegas están abandonadas y cerradas, muchas otras siguen trabajando, y dentro se conserva el Aglianico del Vulture, DOC y DOCG, el vino de esta vertiente del macizo. La toba mantiene por sí sola una temperatura constante durante todo el año: por eso en cinco siglos nadie ha pensado en sustituir las grutas por una nave.
La segunda razón de la fama del lugar llegó en 1964, cuando Pier Paolo Pasolini rodó aquí varias secuencias de «El Evangelio según San Mateo». En la bodega de Pasquale Rella, cuya forma recuerda a una cavidad bucal, filmó la Natividad, con Margherita Caruso en el papel de la Virgen joven, y otras escenas con Enrique Irazoqui, su Cristo. Aquí se rodaron también la Matanza de los Inocentes, la Adoración de los Reyes Magos, la Huida de María y José a Egipto y la Conjura de los centuriones.
La visita
El parque ocupa el barrio Sheshi, apartado del casco habitado, y se recorre a pie a lo largo del frente de las grutas: desde fuera se ven todas, una tras otra. Los interiores, en cambio, siguen en su mayoría en uso, así que solo se entra si alguien os abre. En agosto las bodegas acogen Cellar Wine & Art, la cita que las abre a la música, la pintura, el cine y la escultura junto al Aglianico y a los productos gastronómicos de la zona: es el momento del año en que más se pueden visitar.
El consejo de la redacción
Preguntad por la bodega de los Rella antes de poneros a buscarla: desde la calle es una puerta como las demás, pero es la de la Natividad, y la boca estrecha que se ensancha por dentro fue justamente lo que convenció a Pasolini. Levantad después la vista hacia el macizo del Sheshë, detrás de las bodegas: allá arriba también hay grutas excavadas en la toba, y algunas siguen sirviendo de depósito para el vino.
