🌋 Naturaleza y vistas

riserva regionale Lago piccolo di Monticchio

📍 Atella, Basilicata · 44/100

El Lago Piccolo di Monticchio cambia de color. En la estación fría el agua de superficie se enfría más que la profunda: las capas bajas suben, se oxidan y la cubeta vira al amarillo herrumbre, mientras el Lago Grande, al lado, sigue azul claro. Después el óxido de hierro, más pesado que el agua, vuelve al fondo y el color de antes recupera el lago. Las dos láminas de agua ocupan lo que queda del cráter del Vulture, un volcán apagado cuya última erupción se remonta al Pleistoceno superior, hace 130.000 años, y que mantuvo actividad secundaria hasta 1820. La reserva regional se creó en 1984, ocupa 187 hectáreas entre Atella y Rionero in Vulture y la administra la Provincia de Potenza.

Qué ver

Un hayedo de baja altitud baja hasta la orilla: las hayas llegan al agua a 650 metros sobre el nivel del mar, una cota insólita para la especie, y lo consiguen por el microclima del cráter. En ese bosque, en 1963, el investigador surtirolés Federico Hartig encontró la Brahmaea europaea, una polilla de siete centímetros de envergadura y la única especie de la familia Brahmaeidae que vive en Europa. El resto de la fauna corresponde en buena parte a la que poblaba Lucania antes de la antropización del siglo XX: casi las mismas especies del Pollino, en una superficie mucho menor.

El lago supera en algunos puntos los 30 metros de profundidad, y desde la orilla se adivina bajo el agua una vegetación de algas muy densa. Los muestreos de la Arpa Basilicata de 2017 dan como autóctonos la anguila, la tenca y el cangrejo de río; la perca llegó del distrito padano-véneto, mientras que la perca americana, la gambusia y la carpa son ajenas a la cubeta. Sobre la orilla está la abadía de San Michele Arcangelo, excavada en la toba.

La visita

La reserva cae en el término municipal de Atella, y la orilla es donde acaba todo el que sube a Monticchio: puestos de venta y un pequeño embarcadero donde se alquilan patines de pedales. Mirad primero el color del agua y el punto en que las hayas tocan la ribera; la abadía excavada en la toba, más arriba, conviene dejarla para el final.

El consejo de la redacción

Si podéis elegir, venid en invierno y buscad un sitio desde el que se vean los dos lagos a la vez: es el único momento en que la comparación funciona, el Grande azul claro y el Piccolo amarillo herrumbre. Desde el patín, en cambio, mirad hacia abajo: la vegetación de algas se distingue a simple vista bajo la superficie.

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