🌋 Naturaleza y vistas

Cascate di San Fele

📍 San Fele, Basilicata · 36/100

El nombre que los vecinos de San Fele dan a sus cascadas no viene del paisaje, viene de una máquina: «u uattënniérë» es el batán, la instalación que abatanaba la lana con la fuerza del agua, y la palabra acabó designando los saltos que producían esa fuerza. Se forman a lo largo del torrente Bradano, aquí llamado Bradanello para no confundirlo con el río homónimo: nace en el paraje de Matise, cae en una serie de escalones aguas arriba del pueblo y desemboca luego en la Fiumara di Atella y después en el Ofanto. No es un curso de agua grande, pero durante siglos movió todo lo que se movía en San Fele.

Qué ver

Cuatro cascadas están abiertas al público. U Uattënniérë toma el nombre del battendiere, es decir, del batán; U Paradisë es el Paraíso; U Urtonë, la más alta de todas, nace de un afluente del Bradano en el vallone Corbola. La cuarta lleva el nombre más reciente por el motivo menos antiguo: se llama Cascata degli Innamorati, cascada de los enamorados, desde que en San Fele se rodó, en 2012, la miniserie televisiva sobre el bandolero Carmine Crocco.

A lo largo del torrente quedan las ruinas de los talleres que el agua movía: los molinos, parados desde los años treinta, y el batán propiamente dicho, que en septiembre de 2014 la Superintendencia de bienes culturales de Basilicata declaró bien cultural de interés histórico, ambiental y etnoantropológico, testimonio de la economía tradicional de este territorio.

La visita

Los senderos no se trazaron para los visitantes: son las viejas veredas de herradura que los habitantes del paraje de Montagna usaban para bajar al pueblo, y conservan su pendiente. Uno de los itinerarios sale del Monte Castello, a 937 metros, y antes de meterse en el bosque deja ver el Vulture y todo el valle de Vitalba. La comunidad local trabaja en la recuperación de otras zonas, así que la parte accesible puede ser mayor que la que encuentren descrita.

El consejo de la redacción

Tomen la salida desde el Monte Castello y disfruten del panorama a la ida, no a la vuelta: el valle de Vitalba y el Vulture se miran mejor con las piernas frescas, mientras que la subida desde el fondo del vallone es la parte dura de la jornada. Y no pasen de largo ante las ruinas del torrente: molinos y batán están en el recorrido, no fuera, y son la razón de que estas cascadas se llamen como se llaman.

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