🏰 Castillos y palacios

castello di Oppido

📍 Oppido Lucano, Basilicata · 49/100

Uno de los hijos de los señores normandos de Oppido, un tal Giovanni, dejó este castillo a comienzos del siglo duodécimo, abrazó la fe judía y murió en Egipto después de recorrer casi todo el Mediterráneo. La crónica que escribió de su vida, en hebreo, nombra el pueblo del que venía — Opide — y sigue siendo la prueba más sólida de que en el siglo undécimo Oppido existía y estaba en manos normandas. El edificio del que había salido se levanta en las laderas del Montrone: todo lleva a fecharlo entre 1047 y 1051, en los años del enfrentamiento entre Riccardo Quarel, conde de Acerenza, y Drogo de Hauteville. Ganó Drogo, y sus hijos conservaron Oppido.

Qué ver

La descripción más precisa que tenemos no procede de un arqueólogo sino de un tasador. A principios del siglo dieciocho, con el feudo embargado por las deudas de los Orsini, el Sacro Regio Consiglio encargó al tavolario Pietro Vinaccia la valoración del pueblo. Su informe dibuja una planta irregular, casi un trapecio, ajustada a un terreno difícil, con el frente principal en el lado largo y cuatro torres almenadas: dos cuadradas en las esquinas, dos redondas en medio, guardando la puerta a la que se llegaba por un puente levadizo.

De todo aquello queda poco. Dos de las torres cilíndricas han desaparecido; la tercera aparece todavía en una fotografía de 1915. En 1880 los herederos de los últimos feudatarios, los De Marinis, marqueses de Genzano, vendieron el edificio al abogado Gerardo De Pilato, que derribó una parte y transformó el resto hasta hacer casi ilegible el trazado original. El ala este, la que habitaban los señores, aguanta aún con sus muros altos, apretada entre las casas que se le han pegado encima.

La visita

No es un monumento acondicionado y la mayor parte de la fábrica está en mal estado: lo que se lee, se lee desde fuera, dando la vuelta al ala este y buscando los puntos donde la vieja mampostería asoma entre las viviendas. Empiecen por el lado del frente largo, que era la entrada monumental, y tengan presente la escala: en el recuento de fuegos de 1642 el edificio figuraba como castrum magnum, y era el tamaño, más que la forma, lo que impresionaba a quien lo describía.

El consejo de la redacción

Apóyense en el muro del ala este y miren hacia el valle del Bradano. El castillo nació para controlar ese corredor entre el Melfese y las tierras interiores y para retener a los campesinos que los normandos querían atraer aquí, no para resistir asedios. Sufrió uno, o casi: en marzo de 1348 las tropas húngaras del rey Luis pusieron patas arriba el pueblo, que había permanecido fiel a la reina Juana. Es el único hecho de armas que su historia nos ha transmitido.

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