Junto a la vieja abadía los normandos empezaron a construir otra mucho más grande, y nunca la terminaron: quedan los muros altos, las columnas, los ábsides abiertos al cielo. La llaman la Incompiuta, la inacabada, y en Italia no hay nada parecido, porque las iglesias sin terminar suelen demolerse o completarse, y esta lleva ocho siglos así.
Qué ver
Los muros se levantaron con las piedras del anfiteatro romano de al lado: se reconocen los sillares escuadrados, las cornisas y los trozos de inscripciones reutilizados como material de construcción. Hay también lápidas con letras hebreas, tomadas de las catacumbas de la comunidad judía de Venosa: en la misma pared conviven tres épocas y tres pueblos.
En la iglesia vieja, al lado, están las tumbas de los Altavilla, los hermanos normandos que conquistaron el sur de Italia, entre ellas la de Roberto Guiscardo. Debajo hay un baptisterio paleocristiano, y el conjunto se visita como una estratigrafía en vertical: catacumbas, iglesia antigua, iglesia nunca acabada.
La visita
El conjunto está justo fuera del centro de Venosa, en la provincia de Potenza, a diez minutos a pie de la plaza principal; entrada de pago, a menudo conjunta con el parque arqueológico y el museo. Hora y media.
El consejo de la redacción
Entre en la Incompiuta y busque las piedras con inscripciones: latinas, hebreas, medievales, colocadas al azar en el muro porque servían para sostener. Una obra medieval cogía lo que había, y en esas paredes se lee la historia de Venosa sin necesidad de museo.
