El 13 de mayo de 2024 la iglesia de Sant'Antonio volvió a abrirse a los fieles tras siete años de obras, y antes de eso hubo una espera mucho más larga: el terremoto del 23 de noviembre de 1980 la había dejado inutilizable y desde entonces seguía cerrada al culto. En cuanto a la edad del edificio, nadie la conoce con precisión: se apoya sobre los restos de una basílica romana que, a su vez, se había asentado sobre cuatro torreones defensivos, mientras otras versiones hablan de un único torreón lombardo. Fecharla es difícil precisamente porque aquí nunca se empezó de cero.
Qué ver
La advocación actual es la última de una serie. Antiguamente esta era la iglesia de San Bartolomeo, la parroquia del antiguo patrón de Ripacandida y una de las dos que se repartían el pueblo. En 1540 una bula del obispo de Melfi suprimió ambas, San Bartolomeo y San Nicola, y las fundió en la parroquia única de la nueva iglesia madre de Santa Maria del Sepolcro. Desde ese momento el edificio perdió el papel que tenía y cambió de titular, pero los muros se quedaron donde estaban, encima de los torreones.
La visita
La iglesia solo vuelve a poder visitarse desde hace poco: tras cuarenta y cuatro años con las puertas cerradas, las funciones acaban de reanudarse y los horarios siguen a la parroquia, no a un calendario turístico. Si la encuentran abierta, fíjense primero en cómo el edificio se apoya en el terreno por el lado donde el desnivel es mayor: la parte baja es la que ha atravesado todas las reconstrucciones.
El consejo de la redacción
Encadenen las dos iglesias: suban desde aquí a la iglesia madre, en la Piazza del Popolo, y busquen en la sacristía el «San Bartolomé» de Gaetano Recco. Es el santo que daba nombre a este edificio antes de que fuera Sant'Antonio, y encontrarlo allá arriba, dentro de un cuadro, cuenta la mudanza de la parroquia mejor que cualquier placa.
