El terremoto de 1673 arrasó la iglesia que había aquí, probablemente un edificio del siglo XV. La actual se levantó en su lugar y la consagró en 1735 Alessandro Puoti, obispo de Marsico Nuovo; cinco años después, el 12 de junio de 1740, el Cabildo Liberiano la agregó a la basílica romana de Santa Maria Maggiore. Es la parroquia de Viggiano desde 1859 y, ocho meses al año, del primer domingo de septiembre al primer domingo de mayo, guarda la talla de la Virgen que el resto del tiempo está en el Sacro Monte. El 11 de diciembre de 1965 Pablo VI la elevó a basílica pontificia y dio a la Virgen del Sacro Monte el título de patrona y reina de las gentes lucanas.
Qué ver
La fachada mira al mediodía y la ritman lesenas con capiteles dóricos que sostienen un entablamento volado; encima corre un cuerpo ático y, más arriba, un orden flanqueado por volutas con la esfera del reloj. La portada central tiene arquitrabe e imagen sagrada, y a los lados dos ventanas de medio punto. El campanario, adosado, es de base cuadrada y abre en cada cara del cuerpo de campanas un vano único.
Dentro, pilares cruciformes y arcos de medio punto reparten el espacio en tres naves; el techo es de casetones, con dorados y estucos, y la bóveda decorada es de 1854. Arriba se reconocen una Anunciación y una Asunción; en el presbiterio y en las dos capillas que lo flanquean se conservan el lienzo de la Virgen del Sacro Monte con los santos Genaro y Francisco de Paula, pintado por Giansenio Ferrari en 1714, un Padre Eterno firmado por Francesco Fracanzano y una Inmaculada de Filiberto Guma da Pignola, de 1656. Hay además dos relieves de Jacopo Della Pila, una Virgen con el Niño y un San Juan Evangelista, y un crucifijo de madera del siglo XV.
La visita
La iglesia da a la piazza Regina delle Genti Lucane, frente al ayuntamiento: en la plaza hay un conjunto de relieves de bronce con los escudos de los 131 municipios lucanos. El presbiterio está elevado unos pocos escalones y cerrado por un muro de fondo plano; el altar vuelto hacia la asamblea y el ambón se añadieron en la restauración de 2003. Quien venga entre septiembre y mayo encuentra aquí la talla de la Virgen, y por eso la iglesia nunca está vacía.
El consejo de la redacción
Nada más salir, meteos por los callejones del casco antiguo y mirad hacia arriba: en las portadas de algunas casas y en las claves de los arcos hay arpas pequeñas talladas, fechadas entre 1858 y 1882 y acompañadas a menudo de otros instrumentos de cuerda. La piedra procede de la orilla del torrente Alli.
