El documento más antiguo que menciona una iglesia de San Antonino en Grumento Nova es una lápida de 1118, y ya entonces el lugar no empezaba de cero: el edificio se alzaba, con toda probabilidad, sobre los restos de un templo pagano dedicado a Serapis, divinidad de origen egipcio. De aquella iglesia medieval no queda casi nada, porque el terremoto de 1857 la destruyó por completo y la parroquial que hoy se recorre es la reconstrucción neoclásica que vino después. Diez años más tarde, en 1867, un pleito entre el arcipreste y el obispo de Marsico Nuovo le costó el título de colegiata.
Qué ver
La fachada a dos aguas mira al suroeste y una cornisa la divide en dos cuerpos, marcados cada uno por cuatro pilastras: abajo la portada con frontón y dos hornacinas a los lados; arriba una ventana y el frontón triangular, rematado por una pequeña espadaña. El campanario propiamente dicho se adosa al costado, de planta cuadrada, con un vano de medio punto en cada cara del cuerpo de campanas y cubierta a cuatro aguas.
Dentro, la planta es de cruz latina pero la nave es una sola, con techo plano; los brazos del crucero se abren con arcos de medio punto, los muros llevan pilastras que sostienen un entablamento moldurado y volado, y encima corre un cuerpo ático con ventanas. Dos cosas piden calma: los restos de frescos del siglo XVI y una Última Cena pintada en el siglo XIX.
La visita
Es la parroquial del pueblo, en la zona pastoral del Val d'Agri de la archidiócesis de Potenza-Muro Lucano-Marsico Nuovo, así que los horarios siguen a los de los oficios. Lo que se ve lleva fecha de tres obras recientes: en 1975 la adaptación litúrgica posconciliar, con el altar vuelto hacia la asamblea; tras el terremoto de Irpinia de 1980 la reparación de las grietas, terminada antes de mediados de esa década; y entre 2013 y 2014 la renovación completa de la calefacción y la instalación eléctrica.
El consejo de la redacción
Cuenten los campanarios antes de entrar: son dos, la espadaña sobre el frontón y la torre cuadrada adosada al costado, y juntos cuentan dos capítulos distintos de la misma iglesia. Pónganse luego delante de la fachada a última hora de la tarde, porque mira al suroeste: es cuando la luz rasante despega las cuatro pilastras de cada cuerpo y el frontón de la portada.
