Basilica santuario di Santa Maria di Pozzano
Basílica y santuario en la colina de Pozzano, donde se venera a la Virgen, copatrona de la ciudad.
4 lugares contados en Castellammare di Stabia
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Basílica y santuario en la colina de Pozzano, donde se venera a la Virgen, copatrona de la ciudad.
Iglesia jesuita del siglo XVII en Castellammare, con la Virgen del Socorro de Luca Giordano.
Santuario de Scanzano, consagrado en 1908, con los restos de la beata Maria Maddalena Starace.
Santuario de Quisisana nacido en 1717 en torno a un fresco de la Virgen, reabierto en 1991.
El Arco de San Catello es un monumento de Castellammare di Stabia, en el lugar donde se alzaba una antigua puerta de la ciudad. Desde el arco, resto de la vieja muralla, mira desde lo alto una poderosa estatua del santo, copatrono de la ciudad.
En el lugar donde se alza el arco estuvo, desde el siglo XIV, una de las puertas de la ciudad, la puerta del Quartuccio. Esta puerta, junto con la muralla defensiva, fue demolida en parte, por haberse vuelto inútil, hacia 1790. En 1819 Vincenzo Vingiani pidió la demolición definitiva del arco restante, para ampliar su palacio, pero Saverio Scelzo, primer propietario del palacio contiguo llamado luego Martingano, se opuso con energía y obtuvo la intervención personal del Intendente de la Provincia, que impidió el proyecto.
Quedó así un arco de fábrica, sobre el cual, tras una petición de 1840 de Gaetano Martingano, propietario del inmueble adyacente, se colocó la estatua de san Catello. En 1995 se restauró la zona y la administración municipal colocó una lápida, compuesta por el profesor Pippo D'Angelo.
El arco está en Castellammare di Stabia, en el lugar donde se alzaba la puerta del Quartuccio, junto al palacio llamado Martingano. Las fuentes consultadas no indican la calle ni otras modalidades de visita: conviene comprobarlas sobre el terreno.
La lápida de 1995 recuerda que aquí estaba la antigua puerta marina del Quartuccio, del siglo XIV, donde todos los carros que entraban en la ciudad pagaban la gabela del Quartuccio; dice que fue demolida en parte hacia 1790 y luego reconstruida por el ayuntamiento en 1819.
La gruta de San Biagio, llamada también hipogeo de los santos Jasón y Mauro, es una cavidad de toba de Castellammare di Stabia que fue cementerio paleocristiano, oratorio benedictino e iglesia católica, quizá tras haber sido un templo pagano; conserva un ciclo de frescos de estilo bizantino y longobardo.
Para construir las villas romanas de la antigua Stabia se empezó probablemente a extraer toba de las faldas de la colina de Varano, formando cinco cavidades; una de ellas, llamada luego gruta de San Biagio, tuvo ya en época romana otro papel. Según el patricio del siglo XVII Rosania habría sido un templo de Plutón con un oráculo, pero faltan elementos ciertos; es posible en todo caso que fuera un templo pagano, ya que con la llegada de los benedictinos esos lugares se consagraban a menudo a san Miguel. Entre los siglos V y VII se convirtió en un cementerio paleocristiano, quizá de una familia noble con una villa en el territorio de Stabia, y se ejecutó allí un primer ciclo pictórico. Con la llegada de los benedictinos, entre los siglos VI y VIII, se transformó en oratorio con el culto a san Miguel; un monje francés, Bernardo, al volver en 870 de un viaje a Tierra Santa, visitó la gruta, describiéndola tan profunda y oscura que hacían falta antorchas. Entre los siglos X y XI se reforzó con arcos, se cerraron las galerías laterales y se ejecutó un nuevo ciclo pictórico; entre los siglos XI y XII, según monseñor Francesco Di Capua, se consagró a los santos Jasón y Mauro, hermanos martirizados en el siglo III, y pasó a ser meta de procesiones. El nombre de Jasón dejó de usarse y se interpretó, erróneamente, como Blas; en el siglo XVII la gruta se confió a los cardadores de lana, que tenían a san Blas por protector. Una creencia popular la tenía por lugar de un tesoro escondido: las estructuras, los frescos y las tumbas fueron desfigurados y en 1695 el obispo Annibale di Pietropaolo la hizo cerrar. En el siglo XIX se usó como depósito de pólvora; las primeras indagaciones sistemáticas, en 1950, fueron de Libero D'Orsi, que halló sepulturas cristianas cubiertas con tejas romanas y protocristianas.
La gruta está a los pies de la colina de Varano, bajo la villa romana llamada de Ariadna; en la antigüedad daba a la vía que unía Stabia con Nocera. Un grabado de 1750 de Pio Tommaso Milante la muestra como debía de presentarse a mediados del siglo XVIII: bóveda de cañón, altar al fondo, tres altares por lado, entrada en arco y un asiento, todo en opus reticulatum. Hoy está a cinco metros bajo el nivel de la calle, mide treinta y tres metros de largo por tres de ancho y se divide en atrio, nave y ábside; el atrio, sostenido por arcos de toba, tiene pequeños nichos en las paredes, quizá para lucernas u objetos funerarios, y huellas de frescos de estilo giottesco con temas franciscanos.
La gruta de San Biagio está a los pies de la colina de Varano, en Castellammare di Stabia, bajo la villa romana llamada de Ariadna. Las fuentes consultadas no dan horarios ni modalidades de visita: conviene comprobarlos.
En 2007, durante las labores de limpieza, se hallaron fragmentos de una estatua, quizá de san Blas, luego recompuestos y expuestos en el Museo diocesano sorrentino-stabiese; en 1970 se identificaron en el exterior otras cuatro grutas, nunca exploradas y tapiadas con cemento.
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Próxima cita: San Catelo, el obispo del siglo VII patrono de Castellammare di Stabia, martes 19 de enero
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