Es el palacio más fotografiado del golfo y nunca se terminó. Lo empezó en 1642 Cosimo Fanzago para Anna Carafa, mujer del virrey español, sobre un espolón de toba a pico sobre el mar; a la muerte de ella las obras se pararon, y desde entonces el edificio ha quedado como un caparazón grandioso e incompleto que los napolitanos conocen por el nombre de la dueña de la casa.
Qué ver
Desde el mar o desde el paseo marítimo se ve el frente enorme, con las ventanas alineadas, los arcos y la base excavada en la roca por donde el agua entra bajo el edificio. Es un palacio que parece a la vez un castillo y un acantilado, y el efecto viene justamente de que falta la parte decorativa: quedan las estructuras.
Sobre el palacio se cuentan historias: de fiestas, de amores del virrey, de prisioneros y de fantasmas. Son leyendas nacidas alrededor de un edificio inacabado y cerrado, como siempre ocurre, y han acabado formando parte de su nombre tanto como las piedras. Hoy el interior está dividido en apartamentos privados y no se visita.
La visita
El palacio está en la carretera que sube de Mergellina a Posillipo, a diez minutos en coche del paseo marítimo; se ve desde la carretera, desde el mar y sobre todo desde la pequeña playa de abajo. Veinte minutos.
El consejo de la redacción
Mírelo desde el agua si puede: desde los barcos que van a Capri o desde una barca de alquiler se ve la base entrando en el mar y toda la fachada en perspectiva. Desde tierra solo se ve un costado, y la mayoría de quienes pasan en coche por la carretera no entiende qué está mirando.
