La patrona de Battipaglia es Santa María de la Esperanza, festejada el segundo lunes de julio en el santuario a ella dedicado, construido en 1917: la advocación se repite también en el hospital de la ciudad, Santa Maria della Speranza, además de en varias obras sociales de la parroquia, entre ellas la comunidad Stimmatina, un centro de emergencias juveniles y un comedor para pobres.
Situada en el margen septentrional de la llanura del Sele, cuyo topónimo ya aparecía en un documento de 1080 relativo a la posesión normanda de las tierras entre el Sele y el Tusciano, Battipaglia es hoy célebre sobre todo por la producción de mozzarella de búfala campana, producto típico de la ciudad: es uno de los centros agrícolas más productivos de la llanura, de la que constituye también el principal polo industrial y ferroviario.